El estuario de Virrilá posee las bandadas más grandes de la costa peruana

Abril 8, 2009 by puntodevuelo

Enclavado entre el enigmático cerro Illescas y el último manglar de la costa occidental de Sudamérica se encuentra el estuario de Virrilá, un área a la cual se le ha prestado poca atención, pero que últimamente está siendo revalorizada debido a su inmensa importancia como refugio de aves acuáticas y migratorias, pues es -con seguridad- el sitio más importante de la costa para estas aves y quizá, el más importante de la costa pacífica sudamericana…

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Según el diccionario, un “estuario” es la desembocadura de un río caudaloso en el mar y se caracteriza por tener una forma semejante al corte longitudinal de un embudo cuyos lados van apartándose en el sentido de la corriente, y por la influencia de las mareas en la unión de las aguas fluviales con las marítimas. En el caso del estuario de Virrilá, éste era la antigua desembocadura del caudaloso río Piura, el cual en algún momento de su historia se desvió cambiando el lugar de su desembocadura y una parte alimenta a los manglares de San Pedro de Vice. Esto dejó una enorme entrada de agua del mar dentro del continente, la cual, debido a la ocasional entrada de agua dulce a través de un ramal del río Piura y a las aguas subterráneas, adquiere el carácter de salobre.

El estuario de Virrilá está ubicado en la provincia de Sechura, 70 kilómetros en línea recta al suroeste de la ciudad de Piura. Justo en la desembocadura de éste en el mar, dentro de la bahía de Sechura, se encuentra la caleta pesquera de Parachique. Cuando uno toma la carretera hacia Bayóvar, ya sea desde Piura o desde Chiclayo, pasa por un puente y desde donde se le puede apreciar en toda su dimensión.

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 Visto desde la avioneta

En 1986, Morrison y Ross, del servicio canadiense de vida silvestre, hicieron un sobrevuelo de toda la costa de Sudamérica dentro de su estudio para determinar los sitios más importantes para aves migratorias neárticas. Los resultados los publicaron en 1989 en el Atlas de las aves playeras neárticas en la costa de Sudamérica. Ellos encontraron en la costa de Perú, más de 115 mil aves playeras, lo que representaba el 53% del total de la costa pacífica del sur.

Para graficar la cantidad de aves playeras que había en cada tramo de la costa peruana, ellos usaron unos círculos de diferentes tamaños, siendo el más grande de 1,5 cm de diámetro, el cual representaba una cifra de entre 20 001 y 40 mil aves acuáticas; 10 001 – 20 000 aves eran representadas por un círculo de 1,3 cm, y así sucesivamente hasta que el círculo más pequeño representaba una concentración de entre 1 y 50 individuos.

Luego de que Morrison y Ross recorrieran toda la costa peruana, el único sitio donde colocaron un círculo de 1,5 cm fue en estuario de Virrilá. Aquí se encontraron 31 325 aves. El segundo sitio con mayor número de aves fue la playa entre Pacasmayo y Chicama (11 156 aves) y el tercero fue la boca del río Pisco con 9 034 individuos.  

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 Aves por doquier

El estuario de Virrilá es un sitio privilegiado para las aves acuáticas. Sus amplias playas con aguas poco profundas favorecen su estancia, tanto de las acuáticas como marinas, residentes y migratorias. Miles de pelícanos, gaviotas (residentes y migratorias), gaviotines (Gaviotín Real, Elegante y de Patas Negras en la foto), cormoranes, zarapitos trinadores, rayadores, flamencos, playeros y chorlos se alimentan y descansas en sus aguas y orillas. Incluso, las elusivas Agujas Moteadas se asientan en sus aguas poco profundas (En la foto, Limosa fedoa) en busca de alimento para continuar su migración de miles de km.

Caminar por sus alrededores o en sus aguas poco profundas, es un placer indescriptible. Las bandadas de aves se mueven como una masa de tonalidades blancas, uniforme y compacta, bulliciosa y con vida, formada por diminutas partículas, las cuales son en realidad, gaviotines y otras avecillas. “Pajarear” en este lugar es simplemente increíble. La variedad de hábitats que contiene, desde la orilla de playa, el estuario mismo en sus diferentes tramos hasta los bosques secos de sus alrededores, hacen de un par de días aquí un tiempo corto para terminar de explorar y disfrutar el sitio.

El estuario de Virrilá, además, es una caja de sorpresas. En el 2006, Nathan Senner (en la foto, junto con Tom Schulenberg), estudioso de las aves playeras americanas, publicó un articulo en la revista Cotinga, donde reportaba por primera vez para el Perú, la presencia del zarapito (Numenius americanus).

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La importancia de Virrilá

Además de los reportes de Morrison y Ross, el Centro de Datos para la Conservacion de la Universidad Nacional Agraria La Molina (CDC – UNALM), llamó la atención sobre este sitio. En su publicación de 1992 sobre el estado de conservación de la diversidad natural del noroeste del Perú, listaba entre los sitios de interés para la conservacion de la biodiversidad, al estuario de Virrilá, con la categoría de “Prioridad de Conservación Muy Alta”.

Este sitio ha sido recientemente declarado como un Área de Importancia para la conservacion de Aves (IBA) por BirdLife International, debido justamente a que concentra grandes cantidades de aves acuáticas y migratorias. Con seguridad, el sitio cumple con los requisitos para ser un sitio RAMSAR y además, formar parte de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (WHSRN).

Si alguien tiene duda de que las cifras de aves acuáticas en Virrilá obtenidas en 1986 fueron anecdóticas, un golpe de suerte o un hecho asilado, es bueno saber que recientes censos hechos por diversos investigadores reportan en los años 2006 y 2007, cifras de más de 35 mil aves acuáticas. En una visita que hice en febrero de este año de dos días únicamente, pude contar más de 15 mil aves, sin cubrir todo el estuario completo. 

La importancia de Virrilá como lugar de concentración de aves no ha escapado de la visión del Grupo de Conservacion de Flamencos Altoandinos (GCFA). Este grupo, a través de uno de sus miembros en el Perú, David G. Ricalde, ha declarado recientemente a Virrilá como uno de los sitios con las más altas concentraciones de Parihuanas (Phoenicopterus chilensis) en el Perú, con cifras de entre 12 a 15 mil individuos. Es por eso que el GCFA Perú ha considerado incluir a Virrilá como Sitio Importante para la Conservación de Flamencos Altoandinos.

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 En pro de su conservación

Existen felizmente varias propuestas de diferentes organizaciones e individuos para conservar el estuario de Virrilá. Desde el Proyecto de Ley Nº 4952/98-CR presentado por los congresistas Pedro Vilchez Malpica, Genaro Colchado Arellano y Eusebio Vicuña Vásquez en 1999 a la comisión de Ambiente, Ecología y Amazonía del congreso, en el que solicitaban que se declare Área Natural Protegida a la zona ecológica denominada Illescas y Virrilá, hasta propuestas más articuladas como las de Perú Verde y APECO.

En la actualidad, quien ha tomado la batuta en la conservacion de este sitio es el Gobierno Regional de Piura, a través de su gerencia de recursos naturales a cargo de Augusto Zegarra Pezo, que está trabajando arduamente para obtener el expediente técnico que le dé la categoría de Área de Conservacion Regional por el SERNANP, a través de una consultoría financiada por el Proyecto PAN II – Componente Bosque Seco de PROFONANPE, a través de la cooperación alemana (KfW). Dicha consultoria es ejecutada por NCI con la colaboración de BirdLife International.

 Futuro

El estuario se encuentra muy cerca del terminal de Bayóvar, donde finaliza el oleoducto nor-peruano y se almacena el petróleo para luego ser embarcado. Los riesgos de derrame de petróleo son inherentes a esta operación, por lo que se debe tomar todas las medidas necesarias para evitar estos accidentes.

De la misma forma, los famosos fosfatos de Bayóvar vienen siendo explotados por el proyecto Bayóvar, de la Compañía Minera Miski Mayo. Este es un proyecto minero no metálico que considera la explotación del yacimiento de fosfatos, su procesamiento para producir concentrados y el embarque para exportación. Es necesario tener el máxima cuidado de no interferir en la dinámica de aguas del estuario, para que tanto las profundidades del agua como la concentración de los microorganismos que son el alimento de las aves, no varíe de forma tal que cause la disminución de los números de aves que actualmente alberga Virrilá.

Mientras tanto, una buena idea sería colocar algunos miradores para poder gozar de un mejor panorama en el estuario, trabajar en la señalización del lugar para los visitantes y establecer un programa de monitoreo de aves migratorias, para poder determinar sus lugares preferidos y poder actuar en reducir las amenazas que sobre estos se ciernan. Virrilá es un sitio bastante accesible y vale la pena visitarlo.

 Para mayor detalle, consultar:

BirdLife International. (in prep.) Important Bird Areas Americas: a blueprint for conservation. Quito, Ecuador: BirdLife International. (BirdLife Conservation Series No.16).

Centro de Datos para la Conservación – Universidad Nacional Agraria La Molina (CDC-UNALM). (1992). Estado de la Conservación de la Diversidad Natural de la región noroeste del Perú. Centro de Datos para la Conservación – Universidad Nacional Agraria La Molina. Lima (Perú). 211 Pp.

Morrison, R. I. G. & R. K. Ross. (1989). Atlas of Nearctic Shorebirds on the Coast of South America. Vols. 1 and 2, Can. Wildl. Serv. Spec. Publ., Ottawa.

Senner, N. R. 2006. First record of Long-billed Curlew Numenius americanus in Peru and other observations of Nearctic waders at the Virilla estuary. Cotinga 26:39-42.

El Birdfair Peruano: Una tradición que empieza a nacer

Diciembre 16, 2008 by puntodevuelo

Con esta última, ya son dos las Ferias de Turismo de observación de aves y naturaleza que se han realizado en Perú. La primera tuvo como sede Tarapoto en el 2008, y la segunda Chiclayo, la cual finalizó hace poco. La tradición se está forjando y con ello, el Perú como destino de Birdwatchers y la afición se afianza entre los peruanos.

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Los antecesores de las ferias
La más famosa de todas las ferias de aves del mundo se llama British Birwatching Fair (BBWF, Feria Británica de Observación de aves, http://www.birdfair.org.uk/) y empezó en 1989 en Rutland, Inglaterra. Los gestores de esta tradición fueron Martin Davies y Tim Appleton, quienes aún hoy continúan organizando año a año dicha feria y colaborando con otras similares en otros países del mundo.

El BBWF, el cual se realiza en agosto de cada año, recibe anualmente cerca de 18 mil visitantes y tiene 300 stands. En esta feria se venden los artículos más modernos y variados para la observación de aves y naturaleza como telescopios y binoculares, más toda clase de accesorios desde tapitas para los lentes hasta los más finos trípodes. Libros, cd’s de cantos, revistas, esculturas, pinturas y mucho mas se encuentra por doquier. Los stands de agencias de birwatching abundan, ofertando los destinos más insólitos del mundo para ir a ver aves. Guías top, sentados explicando los tours, buscan atraer a los interesados. Desde sus inicios hasta hoy, el BBWF ha recaudado en alquileres, entradas y otros, alrededor de £ 1,400 000, los cuales han sido destinados a proyectos de conservación en todo el mundo, incluido el Perú (para la pava aliblanca y el colibrí cola de espátula entre otros), a través de BirdLife International.

 

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Perú en el Birdfair
Entre los puestos del BBWF del 2007, Perú tenía una esquina privilegiada. En la entrada de una de las carpas, lo primero que uno podía ver era el stand peruano. Ahí, el actual viceministro de Turismo, Pablo López de Romaña, Gunnar Engblom, el que escribe y otros, representando cada uno a su agencia, Omar Carbajal de PromPerú y otros aliados, entre ellos un magnifico pisco sour, se encargaban de vender nuestro país como destino de observadores de aves. Por otro lado, Barry Walker también hacia lo suyo desde la carpa de las agencias de peso y Thomas Valqui daba una charla mientras tanto. Gracias a la afanada promoción del Perú a cargo de PromPerú y las agencias y de la ubicación del stand, ganamos el premio al mejor stand del BBWF 2007, y en las fotos se ve cuando estamos recibiendo la premiación de manos de Davies y Appleton y el stand de Perú mostrando orgulloso su galardón. En años anteriores, el Perú ha venido participando en la feria y este año también, y con seguridad lo seguirá haciendo, buscando abrir mercado al gran potencial que tenemos para este tipo de turismo.

La versión peruana del BBWF
En septiembre del año que pasó, fue la primera feria de naturaleza y observación de aves del Perú. Gracias la visionaria idea de algunos y al decidido apoyo de PromPerú, se trajo a 16 invitados, entre ellos, muchos operadores de tours de aviturismo de alrededor del mundo, y se les repartió en tres tours, los cuales confluyeron en el hotel Puerto Palmeras de la ciudad de Tarapoto desde Iquitos, Chiclayo y Cajamarca. Varias agencias peruanas tuvieron oportunidad de vender tours y negociar con los extranjeros en la feria. Asimismo, John O’Neill hacia la presentación del recientemente publicado libro Birds of Perú, mientras que Martin Davies y Tim Appleton conversaban amenamente con los asistentes.

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La semilla estaba sembrada, y la continuidad era importante. Es así como en este 2008, se dio la segunda feria, esta vez en la ciudad de Chiclayo, donde confluyeron tour de cuatro destinos: Iquitos, Tarapoto, Tumbes y La Libertad-Cajamarca. Esta vez hubo una capacitación para operadores locales a cargo de Beltrán de Ceballos el primer día, y una bolsa de negocios entre los operadores extranjeros y nacionales por la mañana y solo nacionales en la tarde del segundo día, antes de que los operadores partan nuevamente, separados en nacionales y extranjeros, a recorrer los distintos destinos de Lambayeque, el anfitrión esta vez.

Esta segunda feria tuvo además del empuje de PromPerú y del Mincetur, un actor muy importante: El CONAVE. Este consejo Noramazónico de turismo de observación de aves y naturaleza, que es un conglomerado de agencias de viaje, operadores turísticos, hoteleros, guías, ONG’s, agencias del gobierno central y regionales e interesados de las ocho regiones del norte del Perú (Tumbes, Piura, Lambayeque, La libertad, Cajamarca, Amazonas, San Martin e Iquitos), bregó durante todo el año para que esta feria sea realidad.

Futuro
Donde será la siguiente feria es un misterio aun aunque ya hay candidatos empeñosos. Tanto PromPerú como CONAVE tienen la ardua tarea de empujar y lograr que la III Feria sea una realidad. Es agradable ver como esto empieza a interesar a cada vez más operadores y empresas de turismo. Asimismo, es alentador ver como ya se venden buenos binoculares en la feria a precios perfectamente asequibles, y que además estos son comprados. Como se va popularizando la observación de aves en el Perú es alentador…

11. La paz de las grallarias: donde el hombre y las aves armónicamente confluyen, publicado el 19 de octubre de 2008

Octubre 20, 2008 by puntodevuelo

Ángel Paz le preguntó a la persona que se retiraba de su equipo con el que jugaba voley en Nanegalito, Ecuador, porque lo hacía tan temprano. Este le respondió que se debía a que al día siguiente tenia que manejar para llevar a un grupo de Birdwatchers a ver un “lek” de Gallitos de la Peña (como les llaman en Ecuador al Gallito de las rocas), y para esto, debía levantarse a las 4 de la mañana, por lo que se tenía que retirar temprano a descansar.

Angel le pregunto porque se iba tan lejos, si el mismo, en su cercana plantación de tomate de árbol (aquí le decimos berenjena serrana), tenía un parche de bosque con otro lek de estas coloridas y apreciadas aves. El chofer del carro de turistas le pidió a Angel que hiciera una trocha hasta este lek y que le diría a su jefe, el dueño un “Lodge” cercano, que fuera a visitar el sitio cuando la trocha estuviera lista.

Y Angel así lo hizo. Junto con su hermano, sacaron un sendero al lek de los gallitos, a donde llegó el primer grupo de turistas exitosamente a verlos. En el camino de regreso, Angel le dijo al guía del grupo que le iba a enseñar unos pajaritos que él había acostumbrado a comer al llamarlos. Empezó a gritar a voz en cuello: “Pancho!!!!!!!!!!!….”, “María!!!!!!!!……..”. No pasaron muchos minutos hasta que aparecieron en el sendero, un par de Grallaria gigantea (Giant Antpitta). El guía y el resto del grupo quedaron boquiabiertos y estupefactos!!!!!!

La grallaria gigantesca
El Giant Antpitta es un ave que ocurre en Colombia y Ecuador y que fue recientemente redescubierta (en los 90’s) luego de permanecer décadas sin ser registrada. Es una especie muy apreciada por los tours de birdwatchers y todo un espectáculo de observar debido a su gran tamaño.

Como así, este señor podía llamar a las antpittas por su nombre?? Angel Paz, mientras hacia la trocha para el lek de los gallitos, se sentó con su hermano a comer. Mientras almorzaban, vieron pasar a estas grandes grallarias cerca, y Angel les tiró un pedazo de carne de su pan. Una de las grallarias se acercó con curiosidad y se lo comió. Angel le dijo a su hermano: Yo me voy a hacer su amigo.

Con el tiempo, angel desarrolló toda una relación con estas aves, aprendió que comían lombrices y con esto las alimentaba. Empezó a entrenarlas para que hicieran su aparición ante los atónitos birdwatchers, una vez que supo que estas aves eran la delicia de estos turistas especializados. Además, empezó a entrenar a otras especies de grallarias como Grallaria flavotincta (Yellow-breasted) y Grallaria alleni (Moustached).

Obviamente, su sitio se hizo rápidamente famoso entre los birdwatchers, quienes se pasaban la voz de un sitio donde un señor llamaba a las grallarias por su nombre. Por su lado, Angel, quien decidió apostar por el turismo y no convertir el resto de su terreno en chacras, tuvo resistencia por parte de sus hermanos, quienes lo tildaban de loco por creer que esto era más rentable que el tomate de árbol.

Una experiencia inolvidable

Cuando Angel nos pasó a recoger a las 4 de la mañana de la casa de Alejandro Solano, un guía costarricense que vive en Ecuador, Eugenio, André y yo, un argentino, un brasilero y un peruano, cogimos nuestras mochilas y trepamos a la tolva de su camioneta pick-up nueva. Nos dirigimos por la oscuridad y cuesta arriba hasta un punto en el que empezamos a caminar aún a oscuras. La trocha era empinada y barrosa, pero con buenos peldaños y una cuerda para sujetarse. Así si se podía caminar a oscuras. Y a oscuras llegamos al escondite donde al amanecer vimos al lek de los gallitos de la peña. Ambos, brasileño y argentino, estaban encantados con esta ave que no hay en sus países.

Una vez culminado este espectáculo, empezamos a regresar por una trocha, donde Angel sugirió llamar a sus amigas, un grupo de codornices de monte, las Dark-backed Word-quail (Odontophorus melanonotus), que cariñosamente había bautizado como las “Spice girls”. Angel las llamo y ellas no tardaron en aparecer sobre el sendero, para recibir la comida que este les tiraba. Luego, tal como vinieron, se fueron.

Mientras nosotros aún no terminábamos de creer lo que pasaba en frente nuestro, el hermano de Angel nos avisó que las grallarias estaban cerca. Angel empezó a llamar a María, pero ella no apareció, sino su hijo (ver foto), quien en la trocha se dedicó a comer lombrices. Al rato, apareció si, Maria, quien en vez de comer, almacenaba las lombrices en su pico. “Debe estar con crías” nos dijo Angel.

Esta increíble experiencia fue precedida de una visita al territorio de una Grallaria flavotincta que Angel recién estaba entrenando y que se mostró un poco desconfiada al comienzo, pero golosa de lombrices al final, lo que nos dejó unas muy buenas vistas de estas aves, muy difíciles de observar en estado silvestre. El tour terminó con un delicioso desayuno (incluido en los 10 dólares que pagamos por el tour) luego de deleitar la vista con el sinnúmero de colibríes que revoloteaban en los bebederos que Angel había colocado y otras aves que pudimos ver en los alrededores de este bosque húmedo de la vertiente occidental. Es decir, este paisaje cubierto de bosque tropical húmedo en la cara de los andes que da al mar, es como probablemente Chosica o Matucana se verían si no fuese por la corriente fría de Humboldt (ver foto).

Conversemos de conservación

Por supuesto que con la cantidad de visitas que recibe Angel, nadie le tiene que convencer que debe conservar estos bosques para las aves. El está convencido de esto, pues le conviene más el bosque en pie que tenerlo como una finca de berenjena serrana. Así se ganan hectáreas para la conservación de una forma convincente. Y ni qué decir de la tienda de souvenirs que ha instalado en su casa de la finca (tiene otra en Nanegalito por su puesto!), donde compré un par de polos con las fotos y los nombres de las grallarias que acababa de ver, y donde me tomé una foto con mis amigos observadores de aves, nuestro guía y por supuesto, Angel (ver foto).

Esta experiencia ya se ha empezado a replicar en el mismo Ecuador, donde Angel ya ha entrenado a un “tigre” para que muestre al Jocotoco Antpitta (Grallaria rigelyi) en la reserva de Tapichalaca, y estoy seguro que pronto acá en Peru tendremos nuestras primeras grallarias entrenadas.

10. La despedida del guerrero: Don Gustavo nos deja su lección, publicado el 27 de agosto de 2008

Septiembre 4, 2008 by puntodevuelo

Cuando llegué a Chiclayo hace 8 años, me di cuenta quién era ese SEÑOR, con todas sus letras en mayúscula, que se llamaba Gustavo del Solar Rojas. Su imponencia como tal hizo que rápidamente le llame Don Gustavo, pues al mismo tiempo daba la confianza suficiente para no decirle “Señor del Solar”.

Ya había oído nombrarlo y había conocido parte de su historia cuando leí por primera vez, en 1991, el artículo de Hernando de Macedo publicado en 1979 en el Boletín de Lima, que trataba sobre el redescubrimiento de la pava aliblanca. Y no sé por qué, ya entonces, me dio la impresión de que su imponencia era por razones de peso. Por aquel año, del Solar daba posada a los investigadores que pasaban por Olmos, de los cuales se ganó el respeto y que ahora sienten pena por su partida: Bernie Peyton, Enrique Ortiz, Tom Schulenberg, John O’Neill, entre otros.

La primera vez que lo vi fue en su casa de Torres Paz en Chiclayo, cuando yo, cursando el ultimo año de forestales en La Molina, decidí irme a hacer prácticas al bosque seco, cansado quizá un poco del clásico bosque húmedo tropical o “la selva”, que todos los forestales aspiraban conocer. Al decidir cambiar de aire un poco, no sabía que finalmente me quedaría a vivir aquí en este paisaje. Y eso fue gracias a Don Gustavo.

Y empecé a involucrarme con Don Gustavo, la pava aliblanca y su historia. Ahí descubrí a este personaje, el cual no era ni biólogo, ni forestal, ni si quiera ingeniero ni agrónomo, era un simple ciudadano agricultor y amante de la cacería, con un amor inquebrantable por esa pavita aliblanca. Desde que la redescubrió junto con John O’Neill en 1977, este ciudadano se envolvió en la conservación de esta especie, usando para esto, dinero de su propio bolsillo, hasta que empezó luego a recibir apoyo de instituciones como APECO, RARE, Fundación Backus, etc.

Revolviendo los archivos suyos que me entregó, puede encontrar el Comunicado Oficial Nº 38, que la Sub Dirección Forestal y de Fauna del Distrito Forestal Chiclayo emitió el 11 de Julio de 1978 que prohibía terminantemente el extraer madera, cazar aves y mamíferos en las quebradas de distribución de la Pava Aliblanca a fin de conservarla y protegerla. Este primera acción legal para la conservación de la pava aliblanca tuvo detrás a un pujante Don Gustavo como gestor, quien asimismo, fue el que se encargo de que el primer póster (ver foto) clamando la conservación de la pava aliblanca sea repartido, actuando mucho antes que el mismísimo estado. Este póster fue diseñado, impreso y repartido con fondos del bolsillo de Del Solar, y ni decir de quién pagaría la recompensa.

Luego vino la creación de Laquipampa, la categorización como críticamente amenazada, la declaración de ave de interés nacional por el Congreso de la República, como ave símbolo de Lambayeque, dos ediciones de estampillas con la imagen de la pava aliblanca, etc. Todo esto gracias a su empuje, perseverancia, constancia, decisión y convicción. ¿Cuántas personas ostentan esto? Poner de su propio dinero para aportar a la conservación de una especie, con seguridad son pocas.

Leí sus cariñosos relatos sobre la primera pava que crió en cautiverio, sus increíbles peripecias al intentar reproducirlas, su éxito al reproducirlas, de cómo se multiplicaron hasta superar el ciento, y de cómo finalmente se llegaron a liberar allá en el 2001. Cuando se liberó el primer grupo de pavas, naturalmente, el fue el que liberó la primera pava aliblanca a su hábitat natural (ver la foto respectiva). Se lo merecía y era en cierta forma, la coronación a tanto esfuerzo de años.

De verdad que las historias que tiene Don Gustavo son miles. Como la del cumpleaños numero ochentaytantos de Sebastián Chinchay (el mismo no recordaba cuantos años cumplía, ver la foto), el campesino que le aviso que había visto a las pavas aliblancas en 1977, quien para esto camino desde la puerta de Querpón hasta el fundo de Don Gustavo en las pampas de Olmos. Al enterarse Don Gustavo que seria su santo, mandó preparar un señor ollón de Ají de Gallina, y con ollón en tolva y varias cajas de cerveza, nos fuimos a la mismísima puerta de Querpón a celebrar el santo hasta ya no recuerdo que horas de la madrugada, en una fiesta de polvo y anécdotas que marco mi cariño hacia este señor, quien igual podía alegrarse con el político de terno como con el campesino olmano.

De verdad me apena grandemente que Don Gustavo nos haya dejado. Sin duda su ausencia se sentirá cada vez más. El cariño que le tenía tanta gente era grande, como era su generosidad y amor por el monte y la pava aliblanca (ver foto). Recientemente se le honró durante el VI congreso nacional de ornitología, luego en un artículo de la revista Viajeros, luego Pablo Venegas le dedicó una especie de geko nuevo para la ciencia (Phyllodactylus delsolari) y hace muy poco, fue honrado por el mismísimo Presidente de la República por gestiones del Ministro (y su gran amigo) Antonio Brack.

Todo esto, a mi parecer, es poco homenaje para una persona que ha dejado muy en claro que la conservación es tarea de todos, tanto de titulados, como de ciudadanos. Don Gustavo nos deja muy claro todo lo que se puede lograr a punta de empeño y cariño. Gracias a el, ahora en las veredas de Olmos hay pavas aliblancas pintadas, y en las jugerías, pósters como el de la foto, que son pura expresión popular. Cada vez que vea a lo lejos el centellante blanco de una pavita aliblanca sobre las laderas del bosque seco, o escuche su grito al amanecer, lo volveré a tener en mi memoria, a usted y a todas sus enseñanzas. Con lágrimas en los ojos le digo adiós, querido Don Gustavo.

9. Pomac, adiós a los invasores, bienvenidas las aves, publicado el 3 de julio de 2008

Septiembre 4, 2008 by puntodevuelo

Luego de casi siete años de estar enfermo de cáncer, el bosque de Pomac esta a punto de curarse. La invasión de los agricultores que le ha carcomido 1700 hectáreas de algarrobales está a puertas de ser retirada luego de un largo juicio lleno de ardides, del cual el santuario está saliendo victorioso. A manera de homenaje a estos algarrobales, es que hablaré de las aves del Santuario Histórico Bosque de Pomac.

Pomac es un algarrobal cruzado por el rio La Leche y que ostenta el título de Santuario, es decir, es un área natural protegida por el Estado. Tiene una extensión de casi 6000 hectáreas y se encuentra en la provincia de Ferreñafe, en el departamento de Lambayeque a una altura de 100 metros sobre el nivel del mar.

Si empezara un tour para ver aves por Pomac, con seguridad lo primero que haría es ir al algarrobo milenario (luego de registrarme en el Centro de Interpretación) y pararme a escuchar a la Cortarrama Peruana (Phytotoma raimondii). Una vez que la escuche, caminaría lentamente tratando de ubicar de donde proviene ese ruido que suena como una pesada puerta con las bisagras sin aceite, abriéndose. Seguramente a los pocos minutos encontraría a una cortarrama cantando desde lo alto de algún canutillo. Y es que en Pomac se encuentra la población mas grande (y protegida) de este raro y amenazado endémico tumbesino y peruano. Luego de deleitarme con este ave, pasaría a buscar a otro endémico y también amenazado como el Copetón Rufo (Myiarchus semirufus). Este copetón sabe responder muy bien al llamado con su canto, por lo que seguramente aparecerá en las cercanías de las áreas de bosque semi-denso o abierto.

Ya con estas dos especies en el bolsillo, la mañana se hace más tranquila y agradable, con lo que me dedicaría a seguir disfrutando del resto de especies endémicas del bosque seco que se dan cita en Pomac. Hasta le fecha se han registrado cerca de 95 especies de aves en Pomac, de las cuales 17 especies son endémicas de la Región Tumbesina, 5 son especies endémicas del Perú y según la legislación peruana, existen 2 especies “amenazadas” y 4 “casi amenazadas” y según la clasificación de BirdLife/IUCN, existen 2 especies “amenazadas”, y 3 “casi amenazadas”. Esto da cuenta de la importancia de Pomac en la conservación de la avifauna endémica del Perú y de los bosques secos, ya que muchas especies amenazadas únicamente se conservan en este lugar.

Continuando con el tour y luego de disfrutar del Pitajo de Tumbes, el Batara Collarejo (en Pomac conocido como “Dolor de Muela” o “Coscorrobo”), el Tirano de Tumbes, la Urraca, la Chiroca, el Choqueco, el Chisco, la Chilala, el Chiclón, el Chochín y el Churrete, entre otras muchas aves, saldría de esta zona para irme hacia un área mucho mas despejada en los alrededores del cerro Salinas, donde mi objetivo es la golondrina de Tumbes (Tachycineta stolzmanni).

Esta golondrina es la delicia de los birdwatchers, los cuales vienen a Pomac entre otras cosas, por la seguridad que este santuario ofrece para encontrar buenas aves como las mencionadas. Bajando una lomita de arena al oeste del mirador del cerro Salinas, se llega a un área plana y despejada, con algunos pocos algarrobos dispersos. Aquí, en cuestión de minutos, empiezan a surcar los cielos las golondrinas, las cuales gustan de anidar en cavidades dejadas por los carpinteros de espalda escarlata en las ramas de los algarrobos.

Conforme avanza la mañana, el sol empieza a elevarse y las sombras a achicarse, con lo que las aves se vuelven menos activas. Quizá es momento de buscar a la rara Bandurria (Theresticus melanopis) en las cercanías del río o del mismo cerro las Salinas, mientras podemos gozar del hermoso paisaje dominado por la alfombra verde que forman los algarrobos con sus copas, de cuando en cuando salpicados por las elevadas cumbres de las decenas de milenarias pirámides o huacas de la cultura Sicán, pues Pomac fue el centro de desarrollo de esta cultura.

Pasar un día en Pomac es una experiencia única de caminar entre algarrobos y aves, y esperemos que a partir de muy pronto, con tranquilidad. Nuestro patrimonio natural y cultural no puede ser expuesto a la destrucción por unos cuantos agricultores foráneos y otros tantos traficantes de tierras ávidos de hectáreas, sino que debe ser resguardado para nuestro deleite y el de nuestros hijos. La abnegada labor de los guardaparques de INRENA y los jefes del área (tres pasaron mientras Pomac estuvo invadida) al fin tendrá recompensa cuando se ejecute el desalojo.

Algarrobos y aves tendrán 1700 hectáreas para colonizar dentro de esa inmensa isla verde de bosque que aún sobrevive en Lambayeque y que ha sido respetada por sus pobladores durante cientos de años, ya que provee de la multifacética algarroba, alimento de ganado, abejas, personas y aves. Lo único que nos queda es apoyar que se haga justicia y vigilar otras áreas protegidas para que no se enfermen de cáncer.