Cuando llegué a Chiclayo hace 8 años, me di cuenta quién era ese SEÑOR, con todas sus letras en mayúscula, que se llamaba Gustavo del Solar Rojas. Su imponencia como tal hizo que rápidamente le llame Don Gustavo, pues al mismo tiempo daba la confianza suficiente para no decirle “Señor del Solar”.
Ya había oído nombrarlo y había conocido parte de su historia cuando leí por primera vez, en 1991, el artículo de Hernando de Macedo publicado en 1979 en el Boletín de Lima, que trataba sobre el redescubrimiento de la pava aliblanca. Y no sé por qué, ya entonces, me dio la impresión de que su imponencia era por razones de peso. Por aquel año, del Solar daba posada a los investigadores que pasaban por Olmos, de los cuales se ganó el respeto y que ahora sienten pena por su partida: Bernie Peyton, Enrique Ortiz, Tom Schulenberg, John O’Neill, entre otros.
La primera vez que lo vi fue en su casa de Torres Paz en Chiclayo, cuando yo, cursando el ultimo año de forestales en La Molina, decidí irme a hacer prácticas al bosque seco, cansado quizá un poco del clásico bosque húmedo tropical o “la selva”, que todos los forestales aspiraban conocer. Al decidir cambiar de aire un poco, no sabía que finalmente me quedaría a vivir aquí en este paisaje. Y eso fue gracias a Don Gustavo.
Y empecé a involucrarme con Don Gustavo, la pava aliblanca y su historia. Ahí descubrí a este personaje, el cual no era ni biólogo, ni forestal, ni si quiera ingeniero ni agrónomo, era un simple ciudadano agricultor y amante de la cacería, con un amor inquebrantable por esa pavita aliblanca. Desde que la redescubrió junto con John O’Neill en 1977, este ciudadano se envolvió en la conservación de esta especie, usando para esto, dinero de su propio bolsillo, hasta que empezó luego a recibir apoyo de instituciones como APECO, RARE, Fundación Backus, etc.
Revolviendo los archivos suyos que me entregó, puede encontrar el Comunicado Oficial Nº 38, que la Sub Dirección Forestal y de Fauna del Distrito Forestal Chiclayo emitió el 11 de Julio de 1978 que prohibía terminantemente el extraer madera, cazar aves y mamíferos en las quebradas de distribución de la Pava Aliblanca a fin de conservarla y protegerla. Este primera acción legal para la conservación de la pava aliblanca tuvo detrás a un pujante Don Gustavo como gestor, quien asimismo, fue el que se encargo de que el primer póster (ver foto) clamando la conservación de la pava aliblanca sea repartido, actuando mucho antes que el mismísimo estado. Este póster fue diseñado, impreso y repartido con fondos del bolsillo de Del Solar, y ni decir de quién pagaría la recompensa.
Luego vino la creación de Laquipampa, la categorización como críticamente amenazada, la declaración de ave de interés nacional por el Congreso de la República, como ave símbolo de Lambayeque, dos ediciones de estampillas con la imagen de la pava aliblanca, etc. Todo esto gracias a su empuje, perseverancia, constancia, decisión y convicción. ¿Cuántas personas ostentan esto? Poner de su propio dinero para aportar a la conservación de una especie, con seguridad son pocas.
Leí sus cariñosos relatos sobre la primera pava que crió en cautiverio, sus increíbles peripecias al intentar reproducirlas, su éxito al reproducirlas, de cómo se multiplicaron hasta superar el ciento, y de cómo finalmente se llegaron a liberar allá en el 2001. Cuando se liberó el primer grupo de pavas, naturalmente, el fue el que liberó la primera pava aliblanca a su hábitat natural (ver la foto respectiva). Se lo merecía y era en cierta forma, la coronación a tanto esfuerzo de años.
De verdad que las historias que tiene Don Gustavo son miles. Como la del cumpleaños numero ochentaytantos de Sebastián Chinchay (el mismo no recordaba cuantos años cumplía, ver la foto), el campesino que le aviso que había visto a las pavas aliblancas en 1977, quien para esto camino desde la puerta de Querpón hasta el fundo de Don Gustavo en las pampas de Olmos. Al enterarse Don Gustavo que seria su santo, mandó preparar un señor ollón de Ají de Gallina, y con ollón en tolva y varias cajas de cerveza, nos fuimos a la mismísima puerta de Querpón a celebrar el santo hasta ya no recuerdo que horas de la madrugada, en una fiesta de polvo y anécdotas que marco mi cariño hacia este señor, quien igual podía alegrarse con el político de terno como con el campesino olmano.
De verdad me apena grandemente que Don Gustavo nos haya dejado. Sin duda su ausencia se sentirá cada vez más. El cariño que le tenía tanta gente era grande, como era su generosidad y amor por el monte y la pava aliblanca (ver foto). Recientemente se le honró durante el VI congreso nacional de ornitología, luego en un artículo de la revista Viajeros, luego Pablo Venegas le dedicó una especie de geko nuevo para la ciencia (Phyllodactylus delsolari) y hace muy poco, fue honrado por el mismísimo Presidente de la República por gestiones del Ministro (y su gran amigo) Antonio Brack.
Todo esto, a mi parecer, es poco homenaje para una persona que ha dejado muy en claro que la conservación es tarea de todos, tanto de titulados, como de ciudadanos. Don Gustavo nos deja muy claro todo lo que se puede lograr a punta de empeño y cariño. Gracias a el, ahora en las veredas de Olmos hay pavas aliblancas pintadas, y en las jugerías, pósters como el de la foto, que son pura expresión popular. Cada vez que vea a lo lejos el centellante blanco de una pavita aliblanca sobre las laderas del bosque seco, o escuche su grito al amanecer, lo volveré a tener en mi memoria, a usted y a todas sus enseñanzas. Con lágrimas en los ojos le digo adiós, querido Don Gustavo.

Septiembre 14, 2008 a las 1:43 pm |
De verdad muy bonitas tus palabras, tambien se nos salieron las lagrimas cuando terminamos de leer,pero todos sabemos las mil historias que el tenia y que cada vez que las contaba uno no queria ni que termine era un buen hombre y nosotros sabemos los grandes amigos que ustedes eran, se le va extrañar mucho por aquellas noches en Olmos compartiendo con nosotros sus vivencias.
Saludos. Gustavo y Jessica del Solar
Septiembre 26, 2008 a las 10:33 pm |
Querido Fernando, los cambios en el formato de tu columna, debido principalmente a los ataques informático sque veníamos recibiendo, han hecho que se pierdan interesantes comentarios de amigos tuyos y de Viajeros. Ojalá que esta situación no se vuelva a repetir, de verdad y que pronto volvamos a tener columnas tuyas en nuestro portal…
Octubre 1, 2008 a las 1:26 am |
La verdad es que todos nos senimos apenados por la partida de Don Gustovo, pero como tú lo dices no necesitamos ser profesionales, pero si debemos llevar su ejemplo en seguir proteguuiendola y conservando su habitad de la pava aliblanca que es el simbolo de los bosques secos de la costa note del Perú.
Julio 6, 2009 a las 9:49 pm |
Soy una madre de familia en la que estoy apoyando a mi hijo a resolver una tarea de ciencia y ambiente donde tiene que exponer sobre la pava aliblanca. Y en esta investigación pude leer esta nota muy bonita. En la que le estoy compartiendo a mi menor hijo. Y el día de mañana para su exposición no solo hara la descripción de esta ave sino tambien hara mención de la gran labor de este hombre ¡Gustavo del Solar Rojas! que defendio y gracias a él nuestros hijos puedan conocer un poco mas de esta especie como es la pava aliblanca y nos deja una gran lección de ver mas alla y preguntarnos por las personas que hicieron algo por conservar estas especies.
Julio 7, 2009 a las 6:11 pm |
Estimada Katty,
Que gusto que te haya servido este texto sobre Gustavo del Solar. Muchos saludos,
fap